El último domingo de abril se celebra el día mundial de la fotografía estenopeica. La fotografía estenopeica es la forma más antigua y simple de fotografiar. Se basa en el mismo principio óptico de las cámaras modernas, que consiste en hacer pasar por el orificio pequeño de una caja completamente sellada y negra un halo de luz. Dicha luz no es sino la imagen que está en el exterior, que se refleja en modo invertido al interior de la caja. Lo sencillo termina aquí, ya que es fácil hacer reflejar la imagen en una cámara oscura. Lo difícil fue encontrar la manera para fijar, para capturar esa imagen etérea que se desvanecía al abrir la caja, con la entrada de un chorro más grande de luz. Por eso, desde el siglo dieciocho comenzó la preocupación por hacer duradera esa composición de luz tan efímera.
A través de la historia, se encontraron varias maneras de fijar las imágenes reflejadas, como las sales fotosensibles, el daguerrotipo (una placa rígida de cobre que se procesaba químicamente para dejar en ella una imagen positiva; se cubría con plata y se sensibilizaba con vapores de yodo, luego, se revelaba con vapores de mercurio y se fijaba con hiposulfito de sodio), el calotipo, los negativos de cristal, de colodión y albúmina, el ferrotipo, el ambrotipo, las placas secas de gelatina, y muchas más.
Ahora, con todos los avances tecnológicos, que representaron el desplazamiento de la fotografía analógica por la digital, parecería innecesario o acaso absurdo continuar con este tipo de técnicas. Sin embargo, parece ocurrir lo contrario: los fotógrafos, nostálgicos, vuelven a los orígenes. Puede ser nostalgia o simple deseo de experimentación, ya que con la fotografía estenopeica "se pueden crear atmósferas diversas de aquéllas tomadas con cámaras tradicionales", lo cual abre caminos para plantear o replantear soluciones a los temas que apasionan a cada uno.
Personalmente, la fotografía estenopeica representa no sólo la imagen, sino la técnica con que es creada. Una estrechez me une a la cámara, la he visto nacer, la he hecho nacer, es como un tercer ojo que ve más que los dos míos juntos. Es excitante, sorprendente, uno nunca sabe lo que encontrará al revelar los rollos, qué le tendrá ahora la cámara. Constituye todo un ritual, desde cargar la cámara hasta escoger encuadres, perspectivas, perfiles, que se crea que el estenopo (orificio de la cámara y al que debe su nombre) captará, calcular el tiempo cronómetro en mano, según la luz ambiental, tiempo que puede ser unos segundos apenas, hasta minutos o incluso horas, según algunos experimentos. Todo para obtener la imagen deseada, el enfoque deseado, uno escoge lo retratado y su perspectiva, la cámara escoge el efecto que le da. Imágenes que la cámara guarda celosa hasta que es abierta para sacar sus secretos, la magia que encierra sin un visor, sin nadie que la espíe antes de que termine de realizar su trabajo.
Esto es pues, todo un trabajo artesanal que hay que realizar en equipo con la cámara, conocerle los tiempos, el alcance, la nitidez. Pues es para aquéllos que tienen ansias de crear.
Mi pequeña camarita:

Aquí, dos fotografías de mi primer rollo:

Título: revolución
Lugar: Monumento a la revolución, Cd. de México
Formato medio
ISO 100
Impresión cromógena
Tiempo de exposición: 19 seg
8.mar.08, 15h35

Título: urbanidad
Lugar: Av. Reforma, Cd. de México
Formato medio
ISO 100
Impresión cromógena
Tiempo de exposición: 15 seg
8.mar.08, 16h50

0 comentarios:
Publicar un comentario